Pablo Arráez Romera y Adrián Peña Ocaña
Estudiantes de Bases Bioquímicas de la Nutrición Humana
El Dilema del Hierro: ¿Sabías que tu Cuerpo Regula Cuánto Absorbe?
El hierro es uno de los elementos más vitales para la vida, esencial para transportar oxígeno (en la hemoglobina) y para innumerables procesos de óxido-reducción en nuestras células. A pesar de su importancia, un individuo adulto apenas almacena entre 3.5 y 5 gramos en total.
Pero, ¿sabías que el hierro es tan potente que también puede ser tóxico? Su capacidad para promover la formación de radicales libres obliga al cuerpo a controlar su metabolismo con un sistema regulador increíblemente preciso. La clave de este control no está en la excreción, sino en la absorción.
¿Hemo o No Hemo? No todo el hierro es igual
Primero, ¿sabías que el hierro de la dieta viene en dos formas completamente diferentes?
- Hierro Hemo: Proviene de la hemoglobina y mioglobina de origen animal (carne, pescado, sangre). Es la forma más biodisponible y se absorbe de manera muy eficiente (constituyendo más del 50% del hierro total absorbido, aunque sea solo el 10-20% de la dieta).
- Hierro No Hemo: Proviene de origen vegetal (lentejas, espinacas, judías). Esta forma es la predominante en la dieta (80-90%), pero se absorbe muy mal (solo un 1-20%).
Debido a esta diferencia, el cuerpo absorbe mucho mejor el hierro animal. Por eso, las recomendaciones indican que las personas vegetarianas pueden necesitar casi el doble de ingesta diaria de hierro.
El "Cambio de Forma" del Hierro No Hemo
Aquí es donde la bioquímica se vuelve fascinante. ¿Sabías que el hierro no hemo tiene que "cambiar de forma" para poder entrar en tus células?
La mayor parte del hierro vegetal de la dieta se encuentra en su forma oxidada, Hierro Férrico (Fe³⁺). El problema es que nuestras células intestinales no pueden absorberlo así. Para entrar, debe ser reducido a Hierro Ferroso (Fe²⁺).
Este proceso de reducción ocurre justo en la superficie del intestino (el duodeno). Es realizado por una enzima llamada DcytB (citocromo b duodenal). Una vez convertido en Fe²⁺, el hierro puede ser transportado al interior de la célula intestinal (enterocito) por el transportador DMT-1.
¿Aliados o Enemigos? Factores que Afectan tu Absorción
Seguro has oído que "la vitamina C ayuda a absorber el hierro". ¿Sabes por qué? Porque el ácido ascórbico (Vitamina C) es un potente "activador" que ayuda a la enzima DcytB en el crucial paso de reducir el Fe³⁺ a Fe²⁺, haciéndolo absorbible. Lo mismo ocurre con el ácido cítrico y la propia carne.
Por el contrario, ¿sabías que tomar té o leche con las lentejas es una mala idea? Compuestos como los fitatos (en cereales y legumbres), los taninos (en el té) y el calcio (en los lácteos) son "inhibidores": se unen al hierro no hemo en el intestino y evitan que se absorba.
La Puerta de Salida y la Hormona Guardiana
Una vez dentro de la célula intestinal, el hierro tiene dos destinos:
- Ser almacenado en la proteína Ferritina (y perderse cuando la célula muera).
- Ser exportado al torrente sanguíneo.
Esta exportación es el punto de control más importante. ¿Sabías que el hierro no puede salir solo? Necesita una "puerta de salida" específica, una proteína llamada Ferroportina.
Y aquí está la clave de todo el sistema: el cuerpo regula la cantidad de puertas disponibles. Cuando tus niveles de hierro son altos, el hígado libera una hormona llamada Hepcidina. La hepcidina viaja por la sangre hasta el intestino, se une a la ferroportina y provoca su destrucción.
Al destruir las puertas de salida, la hepcidina atrapa el hierro dentro de las células intestinales, impidiendo que entre en la circulación y protegiendo al cuerpo de una sobrecarga tóxica.
Cuando el Sistema Falla
Esta compleja regulación explica las enfermedades relacionadas con el hierro.
- Déficit de Hierro (Anemia Ferropénica): Ocurre cuando la ingesta es baja o la absorción es deficiente. Provoca fatiga, debilidad y piel pálida.
- Exceso de Hierro (Hemocromatosis Hereditaria): Ocurre cuando hay mutaciones en los genes de este sistema (como el de la hepcidina o la ferroportina), impidiendo que el cuerpo frene la absorción. El hierro se acumula en los órganos, causando dolor en las articulaciones, fatiga y daño orgánico.